El sábado 17 de septiembre de 2005 es un día que va a quedar grabado en la memoria de todos los que quieren al Club. Pero no solo por el histórico triunfo conseguido por la Primera, sino por todas las sensaciones vividas desde temprano, desde la Pre B hasta la invasión de cancha.
El día empezó con un sol radiante, y un cielo prístino (como nos manifestara el chavo Schattenhofer), que auguraba un muy buen día. Los que desde temprano se acercaron a la hermosa y coqueta cancha de Virrey del Pino, pudieron ver que no se trataba de un partido más, sino de un clásico de barrio, de "hacha y tiza" como lo definió Damish. Y así fue, la Pre B integrada por ex-jugadores, glorias del Club, que lucieron las camisetas semi strech sin inconvenientes y con sus nombres, dieron una lección de rugby a su par de Belgrano Athletic, en su propia cancha. Este equipo una mezcla de experiencia (Adrián, el Flaco, Rulo, Juanchi) y juventud, demostró desde temprano que el blaugrana iba a vender cara la derrota.
El sol seguía pegando en los rostros maristas que empezaban a dibujar una sonrisa desde temprano con la victoria de la pre B. La Pre A, pisó la grama de Virrey del Pino intentando continuar con el resultado conseguido por su par de la Pre B. Maxi Campo sigue demostrando ingeniosidad para arrojar el balón en el scrum y su nuevo grito es "open eyes, push fowarddddssss, ball in tunel". El oficial Schulz (arbitro) observaba atónito el grito de nuestro dientón medio scrum. Pero el resultado no acompañó, aunque en ningún momento el equipo bajó los brazos. Recordemos que el oficial Schulz o Marley es el actual campeón del baile de la silla, quien venció en la final a "super Facu". El grone Montech se mostró seguro en su función de pateador y nos dijo "es que martes a martes con el Mellizo y Barto estoy practicando duro, en poco tiempo estaré en la NFL, como Gramática".
A todo evento, los quince titulares de Primera se juntaron a almorzar en la famoso y reconocido restaurante de Pastas de Belgrano, Ieri , en la calle Cuba a pasitos nomás de la Casa del Angel. Omar abrió la puerta de este elegante ristorante a los jugadores de primera, para degustar una excelente pasta al dente "tal como la hacen en Turín, bene bene, io sono un espechialitta en pasta" nos comentaba el Capitán, Gota Julian. El ánimo de los jugadores demostraba confianza y que no iba a ser un día ni un partido más. Los encargados de la cocina, se sorprendieron y pidieron una foto de Facu y el Bonzo para poner el subtítulo de "Wanted" en la cocina, para cuando los vean entrar. Dolce, gran amasista (como se autodefinió) se movía como en su casa. Un lugar no solo para concretar una excelente concentración previa para los partidos, sino para concurrir a una velada íntima (Maxi Campo) o en familia.
El reducto de Virrey del Pino empezaba a concentrar cada vez más gente. La emoción subía con el excelente rendimiento de la inter, de la mano de Coca (try scorer), mientras ya se podía divisar entre los madrugadores una tonalidad rojiza en sus cachetes. El oveja se sentía a gusto con el calor y el bronceado y decía "con esto zafo una facial". La inter continuó arrollando a su rival, con grandes jugadas y demostración de gran juego de la mano de Gonchi. En las tribunas la afición aplaudía los movimientos y hasta el "flautista de Hamelin" narraba sus historias.
Franchu Rostello estaba contento con la presencia de ESPN, "porque voy a poder demostrar a toda la URBA que tengo ojos azules", mientras franquito lo miraba con recelo. El partido de la primera fue como dijo el Turco "la frutilla del postre", porque la victoria por primera vez en terreno de Belgrano Athletic coronó un sábado lleno de alegrías e irrepetible. Vencer a los "bananita Dolca" como nos dijo Maxi Campo, se vio desde el minuto uno de la Pre B. Los que se acercaron a ver rugby, como los que tuvieron la suerte de estar en el rectángulo de juego (Chavo Schatten sic) pudieron disfrutar de algo nunca visto e histórico. La gente afuera alentando, cantando y disfrutando, los jugadores adentro dejando todo en cada tacle o en cada ataque, imágenes que quedarán en las retinas de todos los afortunados presentes. El pitazo final de Apu marcó una histórica tarde que quedará marcada a fuego desde el más grande hasta el más chico.
El vestuario volvió a transformarse en una fiesta, solo reservada para los blaugranas, y el tercer tiempo dejó una sensación de felicidad en todos los presentes; por un exito de un Club que sigue creciendo.
Creo que son sensaciones dificiles de explicar para este humilde redactor, pero creo que al transportarnos a las 17:02 hs. del sábado 17 de septiembre de 2005, a la cancha del BAC, a todos se les va a escapar una lágrima de emoción.
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