El domingo 30 de octubre, a las 17:05 pm, cuando Gonchi pateó el penal al touch y el referi pitó el final del encuentro, quedó sellado el final de la temporada de rugby 2005 y así la temporada que quedará grabada a fuego en los corazones y en nuestras retinas hasta que la parca nos llame. Y como no podía ser de otra manera, el domingo se cerró con una fiesta total en todo sentido.
El domingo, día familiar por tradición, en donde la familia se junta a comer la pasta (tal como le gusta a los schattenhofer), encontró a toda la familia marista en Carupá. Un día de por más agradable, como coronar el cierre de temporada. El predio sito en Benito Lynch s/n presentaba un marco espectacular. Al ingresar al recinto Tiasa entregaba una papeleta (o panfleto como dice Fran Rostello) en donde felicitaba al Plantel Superior por el ascenso conseguido ocho días atrás. La cancha sin estar 100 % verde, estaba rodeada por el Gazebo de Legacy, donde se vendían las prendas conmemorativas del ascenso. También la presencia de Quilmes con una choppera y un pequeño equipo de promotoras engalanaba el recinto.
A todo esto, había que sumarle la gran cantidad de gente que se acercó para desde temprano ver en acción a viejas glorias del rugby enfrentadas en dos equipos, en un cotejo de caracter más que amistoso, muchos pudieron volver a lucir los colores blaugranas, entre ellos mencionamos a Gustavo "Rulo" Gutierrez, la Flaca Ziebart, Germán Morón, Marcelo "Sandro" Murray, Adrián Gonzalez Fischer, Seba Rosasco, Pepe Mostany, Martín Magliano y Puré entre tantos otros que se dieron cita. También la gente se acercó a ver la despedida de Maxi Campo y sus frases quien no dejó sin ganas a sus fieles seguidores, y para despedirse supo poner su creatividad al juego. En un scrum, el cual avanzó toda la tarde sin detenerse, al poner en juego la guinda dijo "Hope and love, the mistery of rugby" y agregó mirando a la ovalada "Don´t worry my dear, next year in the first category". Desde esta humilde redacción solo podemos decir: Maxi gracias por todo este año. La intermedia también debía continuar con la senda de la victoria y el buen juego, pero desgraciadamente el resultado le dio la espalda, pero dejando en claro que con su gran juego y entega fue la piedra de apoyo de la primera.
Pero el cenit de tarde, el momento de gloria, el sumun, llegó a las 15:29 pm, cuando la gente armó un pasillo desde la salida del vestuario hasta la cancha para aplaudir y recibir a la primera en su última batalla en la segunda división. Aplausos, papelitos, cánticos acompañaron a la primera desde la salida hasta la finalización del partido. Y la primera dejó en claro que quería mantener el nivel ante el clásico marista, y desde el inicio sometió a su rival y arrancó de la gente aplausos por muy buenas maniobras y handling (sic. chavo schattenhofer). Dentro de la cancha los jugadores no se relajaron y dejaron todo, hasta contaron con la presencia de la momia (recordado personaje de titanes en el ring) Mati Menini, que ni siquiera vendado por demas quizo abandonar el rectángulo de juego y perderse la fiesta. Que más queda? el Sr. Drop (con mayúsculas) de miguelino que desató la locura y puso el broche final para una imborrable campaña; en donde solo se resignó un solo match jugando en Carupá.
Por eso y por los esfuerzos vividos a lo largo del año, desde la pretemporada en diciembre de 2004, haciendo spinning hasta el domingo, la gente volvió a invvadir la cancha y a ser parte de la fiesta con todos lo jugadores, en donde no faltaron las botellas de Quilmes (al mejor estilo Grand Prix como nos notó Maxi Campo) hasta alguna gran botella de espumante. Y entre abrazos, lágrimas, el domingo fue un día de la familia, en donde el Club Champagnat fue un invitado de lujo al banquete de Manuel Belgrano. Antes de ir al vestuario, jugadores, cuerpo técnico, juveniles e infantiles, amigos, dieron la tradicional vuelta olímpica al trote.
Después de un vestuario de cánticos, la fiesta esperaba a todos en el quincho, el cual quedó chico desde que empezó hasta que el último que apagó las luces. Las banderas le daban un color distinto al quincho, el stand de Fernet Branca repartía el bitter de amargo sabor, en el otro extremo el stand de Quilmes repartía el espumante sabor de la rubia, y tambíen la marrón Bock. Color envidiado por el Oveja quien nos dijo "que buen color, así quiero estar yo en el verano". Pero sumado a esto, contamos con la presencia de Bebe Contenpomi, quien hizo de showman, entregó premios de Quilmes e hizo bailar a gente, pudiendo nuestros ojos ver al Bonzo moverse como si hubiese sufrido un desgarro de la médula espinal, a la gota bailando con Vero al mejor estilo James Deen, dos juveniles de los cuales vamos a reservar su identidad, dos chicas de hockey y a Marta y Emilia bailando sobre una mesa....en fin. El bebe también dio paso a Black el Mago, quien hizo reir a la gente presente, deslumbrando a propios y ajenos, siendo el más asombrado Franquito que no entendía los trucos, además de ser notado por su corte de pelo.
Pero esto fue el paso previo a la fiesta que se desató hasta altas horas de la noche, en donde todos olvidaron que era domingo. La gente subida a las mesas bailaba lo que sonara, intercalando con algún càntico como "Manuel es de primeeeeeera, Manuel....." o "...saluden todos, llegó Manuel". El quincho estallaba de alegría, de baile, de abrazos, de gritos, en fin todo lo que va a hacer que el 2005 quede en la memoria de todos. Y antes de despedirme, agradeciendo a toda la gente que hizo posible esto, (que sería imposible nombrar sin olvidarse de alguien) y tal como dice la canción "Vamos, vamos los maristas, vamos, vamos a ganar, muchas gracias jugadores, esta tarde no se olvida nunca más!" cambiaría la parte que dice "esta tarde" por "este año". Porque gracias a Dios fue una año que JAMAS SE OLVIDARA. Gracias Manuel Belgrano.
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