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Plantel Superior

22 de octubre de 2005. Una fecha que no se olvide nunca más. Por "El Cronista Anónimo"

El sábado 22 de octubre de 2005 será un día que ninguna persona del Club podrá olvidar.

Y todo anunciaba que iba a ser una tarde inolvidable, desde el clima que anunciaba lluvia y cuando la gente llegó a Liceo encontró un día de sol radiante; sumado al clima que presentaba la cancha. Pero vayamos por partes.

La pre fue desterrada a Siberia, y tuvo que trasladarse a la cancha anexa de Liceo, para debatirse con su par. Los comentarios que nos llegaron ya que no pudo haber cronistas que se acercaran a dicho terreno, nos informaro que el equipo perdio en un ajustado match, poco vistoso en donde el handling (sic Chavo Schattenhofer) se hizo complicado, pero en donde el rugby bilingûe volvió a contar con su estrella máxima: Bonga Campo. Repuesto de una lesión que lo alejó de las canchas, volvió y volvió con todo; no solo con su repertorio sino con un try o gol del rugby como le dice Max. Y el comentarista que se llegó a dicha cancha nos comentó que al momento de poner el balón en el scrum, se lo vio un poco nervioso, pero no dudo en decir "today is the day, push now and for ever" y luego al sacarla de los pies del 8 y antes de sambullirse en paloma dijo "free as a bird, red and blue my heart is with you". Aplausos.

De vuelta en la cancha principal de Liceo Naval, y previo al inicio de la inter, se podía respirar un clima tenso, pero que dejaba entrever una pequeña luz de alegría, la cual se confirmaría más tarde. Y así la inter salió a confirmar el excelente momento de juego que está atravesando y a dar cuenta de su rival. Comandado el equipo por jugadores de renombre como Gonchi Acosta o Juampi "Ambar" Rubillo o Javier "corte" Rufo, pese a un primer tiempo en contra pudieron revertir el marcador y dieron un nuevo paso confirmando su gran momento.

A eso de las 15:25 la cancha principal de Liceo presentaba un marco estupendo, con las tribunas llenas y con el azul y rojo presente en todos lados. Desde el ingoal que da Lugones, pasando por la tribuna llena de banderas y de gente que no paró un minuto de alentar, siguiendo por el ingoal que da al río y el costado de los vestuarios estaba repleto de gente de Manuel Belgrano que se dio cita para vivir una tarde única. Para poder vivir esta sensación, había que estar dentro del terreno de juego para vivir semejante fiesta.

Y así fue, con partido de rugby mediante, con cambio en el tanteador, con los ojos en liceo y la oreja en worker neighborhood (barrio Obrero) donde Los Tilos jugaba con Banco. Nada importó el resultado, sino que la gente esperaba el pitazo final de Pablo De Luca para saltar a la cancha y festejar el ascenso que se encontraba sellado diez minutos antes del pitazo final. Pero a esa hora y en ese lugar y en ese día todo Manuel Belgrano estaba abrazado en el medio de la cancha de Liceo, quien pasó a ser espectador de lujo de la alegría Marista. 

Emoción, alegría, lágrimas, satisfacción y un montón de sentimientos mezclados en el medio de la cancha, donde ex-jugadores y futuros jugadores festejaban un ascenso que hace años que se venía haciendo esquivo. Ver llorar a los más chicos y a los mas viejos por igual demuestran el afecto a un club que con el esfuerzo de sus socios logró llegar a la máxima categoría del rugby. Si bien, y por cuestiones reglamentarias a la cancha entran solo 15, desde el triunfo con San Andrés se notó que había mucha más gente adentro del terreno de juego; y este sábado al terminar el partido cada una de esas personas pudo saborear el gusto de la palabra ascenso porque todos se lo habían ganado. Está claro que si el Registro de las Personas aceptara por nombre de pila veintidós de octubre, muchos le pondrían así a sus hijos.

Después de eso vino la pileta, en la cual sin importar lo sucia que estaba, pudo empañar el festejo el cual se extendió por toda la tarde noche para tener su cenit en el predio. La gente felíz, todo el CLUB junto brindando por un éxito que fue de TODOS, luego de un año duro, pero no menos satisfactorio. Si bien este humilde cronista intentó en esta breve reseña transmitir todo lo vivido, siempre va a ser incompleto porque no se puede explicar con palabras un fin de semana que jamás se olvidará y menos el día 22 de octubre de 2005.-

 
 
 
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